Tuangou es un concepto que es viejo como la vida, y hoy más posible que nunca gracias a las posibilidades de las telecomunicaciones actuales.
Básicamente se trata de que un grupo de personas que quieren comprar la misma cosa, que tienen la misma necesidad, se ponen de acuerdo para conseguirlo. Los beneficios de esta estrategia son los siguientes:
1. Mejor precio, dada la mayor capacidad de presión, pero también a que el vendedor o fabricante se puede permitir reducir margen al ser capaz de minimizar operaciones. Sólo tiene un interlocutor y sólo hace una factura.
2. Elección más adecuada de producto. Dentro de un grupo grande es muy posible que haya expertos, personas con experiencia previa, que pueden asesorar en la mejor decisión de compra. Incluso a veces se destina una partida inicial de dinero a comprar diferentes productos "candidatos" y algunos de los miembros hacen pruebas objetivas y a menudo "destructivas". Hay menos probabilidad de error en la decisión y esta se lleva a cabo con un nivel de información mayor.
Si esto ha surgido de manera espontánea entre los usuarios de internet, y ha demostrado ser una estrategia válida y muy eficiente .¿Cómo así los ayuntamientos son incapaces de hacerlo? ¿Cómo es que no hay una ley YA que obligue a los ayuntamientos inferiores a "x" habitantes a constituirse así para los servicios que les son de común interés? Existe precedente, y una buena base para ello, que son las mancomunidades. Funcionan bien para aguas, residuos... ¿Por qué no se crear para comprar desde los bolígrafos, hasta las gorras de policía municipal? En mi opinión es una figura infrautilizada.
La inercia a vencer es que tras unos años de "autonomía" presupuestaria y transferencia de competencias, miles de tarugos, paletos, yernos, primos, amigos... (Toda suerte de yernocracia y nepotismo de base genética o ideológica) ha infectado cada órgano de decisión, jefatura de compras, comité de decisión-análisis ) y ahora hay demasiada gente que vive de esa microcorruptela, o innecesaria redundancia, incluido el pobre comercial que se hace 40.000 km al año por carreteras infernales para vender bolígrafos, gorras, ordenadores, o servicios de limpieza.
Y claro, si una ley así surgiera, lo primero que pasaría es que mucha gente que hace trabajos necesarios por culpa de una elevada ineficiencia de un sistema obsoleto, heredado de una era en la que no había ni teléfono, se quedaría sin trabajo a corto plazo. Y para eso hay que tener valor. Por otra parte, a medio plazo, dispondríamos de una masa de trabajadores que podrían realizar trabajos más rentables, de mayor valor añadido, más productivos que la mera pérdida de energía en forma de fricción interna de rodamientos y engranajes innecesarios y falta de lubricación de la maquinaria.
Concluyendo, usando esta figura, los ayuntamientos comprarían mejor, a mejor precio, y usarían a menos personas para llevar a cabo estas compras, conllevando menos carga de trabajo administrativo. Y posiblemente las empresas que venden sus servicios a ayuntamientos podrían destinar sus esfuerzos a otros mercados, siendo así más competitivas.
No sería justo no decir que ya existe una iniciativa así, y que aplaudo desde aquí. Lo que me gustaría es ver que este ejemplo es un éxito y que no solo se exporta, sino que se obliga a su cumplimiento.
Un saludo
Un saludo




No hay comentarios:
Publicar un comentario