Un buen día un señor llamado José Luis le llamó a su amigo Mariano, ambos en el paro, y le dijo que le gustaría tomarse un café y hablar con él de una cosa. Quería proponerle un negocio que seguro que le gustaría. Como fuere no puedo ser posible quedar para el café. y al final optaron por un aperitivo y como el tema era interesante para los dos, acabaron comiendo juntos.
- Hola Mariano, gracias por venir.
- Buenos díasss, José Luis. Gracias por llamarme. Pero... ¿Cómo es que hemos quedado en las afueras? He tenido que coger metro, cercanías y un bus... y andar un rato!!!
- En fin, como sabes quiero proponerte un negocio, y si bien es legal 100% es mejor que la gente no sepa que hacemos negocios juntos... no sé si me explico.
- Por supuesto, José Luis. Tienes toda la razón.
Llamaron al camarero, pidieron dos martinis y un plato de jamón, y le Mariano le preguntó al camarero si no habría algún reservado. Este les contestó que sí les indicó donde estaba, para que pudieran ir yendo, y les dijo que no se preocupasen, que ya les llevaría una camarera el aperitivo.
- Ha sido una buena idea, Mariano.
- ¿Ves? Así estaremos más cómodos, sin moscones.
- Excelente.... ¿Vamos al grano?
- Esto deseando oírte, estimado Jose Luis.
- Bien... -José Luis se recoloca, y coge aire como si fuera a decir algo importante, mira a izquierda y a derecha, y empieza a hablar-... Tengo un amigo, un buen conocido que confía en mi. Tiene mucho dinero ya que lleva currando como una mula desde los 17...y tiene también un problema. Tiene una fuerte diarrea, y si bien no creo que pueda morir de ello lo está pasando muy mal. De hecho - y esto lo dice Jose Luis en tono más bajo- le he hecho pensar que está más jodido de lo que está, y ahora mismo tiene mucho miedo.
Mariano inclina el tronco hacia José Luis, porque le interesa y porque así puede escuchar mejor a este, y le pregunta:
- ¿Mucho dinero es mucho dinero?
- Sí, Mariano.
- Bien, es un buen comienzo. ¿Qué podemos hacer por tu amigo?
- Bueno, yo le he dicho que necesita una operación urgente y que yo se lo puedo arreglar. En otras palabras, que un amigo y yo podemos arreglarle eso sin tener que ir a un hospital. Mi amigo es buen tipo, pero acomplejado, y le da una gran vergüenza ir al hospital.
- Muy bueno Jose Luis. ¿Y te puedo ayudar en algo?
- Pues sí. He pensado que tú y yo le podemos operar. No somos médicos ni hemos ejercido ningún trabajo relacionado con la sanidad, pero esto a Dios gracias no es requisito en España.
- ¡Por supuesto! La sanidad es cosa de todos. Estaría bueno que haya que pegarse años estudiando medicina para ocuparse de algo que es una responsabilidad de toda la sociedad.
- Además no hay ni que abrirle. Le daremos algo para que se duerma, luego le metemos por la boca un Fortasec, y le haremos un corte con un cutter en la barriga. Creerá que le hemos operado, y cuando se despierte estará curado.
- Cada vez me gusta más esto....¿Y el tema de la pasta? ¿Cuánto nos llevamos?
- Aquí viene lo bueno. Nos va a pagar 100.000 € a cada uno por la operación, y luego nos va a dar un sueldo vitalicio.
-¿Por no hacer nada?
- No te pases, que le vamos a curar la diarrea.
- ¿Y si el asunto sale mal y no le curamos la diarrea?
- Da igual. El se ha comprometido a pagar, de hecho ya hay una cantidad depositada en el banco, en una cuenta.
- ¿Y cómo has hecho para convencerle?
- Pues mira, le he dicho que tanto tú como yo somos muy buenos en medicina, y que por el mismo precio le vamos a hacer crecer el pene, rejuvenecer la piel, y ponerle un corazón nuevo.
-Joder, genial. ¿Y ha tragado?
-Todo, se lo ha tragado todo. La verdad es que no quería mentirle tanto, pero es que se lo creía todo y a cada promesa que le hacía el me prometía más dinero.
- ¿No crees que nos demande cuando al cabo de un tiempo aunque se le haya curado la diarrea vea que su pene sigue como antes?
- No lo creo. La verdad es que no es muy listo, lleva toda la vida currando y no tiene demasiada malicia, y además le daría mucha vergüenza contárselo a alguien.
- José Luis, eres un crack. Llevo años intentando hacer este mismo negocio, pero no me sale. La verdad es que eres más convincente que yo. No lo niego. Oye... Tengo un par de amigos a los que le vendría bien un trabajillo. ¿Crees que será posible convencer a tu amigo de que necesitamos ayudantes, enfermeras, etc?
-Eso está hecho. Yo le he dicho que para tener garantías necesitamos un equipo de 100 personas y construir un hospital y un aeropuerto cercano. Para albergar a estas personas habrá que hacer un hotel de cinco estrellas. Si te parece bien tú te encargas del hotel y yo del aeropuerto, el hospital a medias. ¿Ves cómo está todo pensado?.
- No has dejado nada al azar. Eres la leche. ¿Quién será el doctor que lleve la "operación"?
- Eso da igual, lo echamos a suertes. ¿Te importa mucho?.
-Pues la verdad, con lo de los 100000 €, el sueldo vitalicio, el curro para los amigos y lo del hotel y el aeropuerto, me importa un comino. Cuenta conmigo.
Así, felices y satisfechos con su plan, con una amplia sonrisa, decidieron llamar al camarero, y para celebrar su acuerdo pidieron una mariscada. La cuenta la pagaba el amigo rico, así que no hubo timidez a la hora de pedir. Después cogieron cada uno un taxi, que también estaba pagado, y siguieron la fiesta por sus lados respectivos, con los amigos que contratarían.
Y unos meses más tarde, tras construir el hospital, el aeropuerto y el hotel, fue la cirugía. Por desgracia la primera operación no tuvo éxito, y si bien dejó de tener diarrea unos días, al poco empezó de nuevo. Hubo que operarle de nuevo, para lo cual tuvieron que traer más ayudantes, construir una linea de alta velocidad, más hoteles, y el hospital se reformó y creció. Y al cabo de media docena de intervenciones el paciente dejó de tener diarrea, pero no duró mucho más, ya que la diarrea no era más que un síntoma de un cáncer de colon que acabó llevando al enfermo al nicho, flaco y pobre.
Pero Mariano y Jose Luis fueron felices y comieron perdices. Nadie les demandó jamás. También fueron felices los ayudantes, las enfermeras, los que había hecho los hoteles, el hospital, el aeropuerto... hasta que un día se dieron cuenta de que el único que tenía dinero, que podía pagar todo aquello, que curraba, había muerto. Y se acabo la fiesta para las enfermeras, ayudantes, constructores, gerentes de aeropuerto... Pero Mariano y Jose Luis y unos pocos más, que habían sido listos y se habían asegurado un sueldo vitalicio, se fueron a sus enormes casas en taxis, y siguieron la fiesta.
Chispún.
Moraleja: Pues eso, este es un país enfermo, que no acude a doctores, sino a charlatanes. Charlatanes que van a cobrar como si fueran los mejores médicos del mundo pase lo que pase, charlatanes que hacen promesas que saben que no pueden cumplir, charlatanes que te cuentan que los necesitas para curarte, y que te convencen de que estás más enfermo de lo que estás, que se inventan enfermedades que no tienes hasta que acabas jodido de verdad. Así que si usted está enfermo, vaya al médico, no a un charlatán, que los médicos quizás hablen poco y no se les entiende lo que dicen o escriben, pero curan personas.
Lástima que lo que nos parece intolerable en sanidad nos parezca lo normal en la gestión del país.






